AYUDAS A LA I+D+i EN EL MARCO DE LA RIS3 DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Es desalentador ver cómo año tras año las ayudas a la I+D en la Comunidad de Madrid no cuentan con un Organismo capaz de diseñarlas, ejecutarlas y programarlas de manera coherente y eficaz.

Dejando a un lado los casos de corrupción de los últimos cuatro gobiernos, donde parte de los fondos a la I+D+i han terminado en manos de amigos y familiares, así como el triste final del IMADE, y la cuestionable gestión de ayudas de Madrid Network. No se vislumbra una estrategia clara de fomento a la I+D. Se están entrelazando elementos como Hubs de Innovación, Entidades de Enlace, StartUps sin un claro hilo conductor.

Es de reconocer los esfuerzos de la red de Institutos IMDEA, Parques Tecnológicos y la propia Fundación Madri+d quienes siguen apostando por la creación de un canal óptimo para acercar la ciencia a la empresa y viceversa, hablar de un Sistema Regional de Innovación lamentablemente aún parece casi una utopía.

En la Comunidad de Madrid, a nivel tecnológico, hay de todo pero no hay nada en concreto, es decir, no es una región donde sea fácil especializarse, no es una región líder en ningún campo. Existen empresas líderes, referentes de un sector o pequeños clusters, pero los esfuerzos por articular un ecosistema se han esfumado o han caído en manos de gestores que siguen viendo a la innovación como ente abstracto difícil de abordar y adaptar a la realidad del tejido empresarial y científico.

Basta con darle un vistazo a la Estrategia regional de investigación e Innovación para una Especialización Inteligente de la Comunidad de Madrid (RIS3_CM) https://bit.ly/1l4zeWv, (documento de formato arcaico cargado de información poco útil, y de buenas y desordenadas intenciones), para tener claro que no existe una especialización, ni estrategia, y no es inteligente.

Tras la puesta en marcha de la RIS3 2014-2020, han pasado más de 4 años y no existen indicadores para valorar su impacto, pero, fácilmente se puede contrastar el crecimiento de los últimos años de la Comunidad de Madrid vs. el gasto en I+D, que lastimosamente ha caído, lo cual hace prever que los resultados no serán los esperados.

Se vislumbran buenos gestos, como el reciente nombramiento del director de la Fundación Madri+d, donde la elección se hizo a través de un concurso de méritos, con la evaluación previa de una comisión técnica formada entre otros por estudiantes y la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación. Estas prácticas se podrían extrapolar en la designación de los gestores de la Dirección General de Investigación, quienes año tras año destacan por su falta de conocimientos y errores en la gestión de instrumentos de ayudas públicas.

El pasado 16 de julio https://bit.ly/2BYNgTq y 28 de septiembre https://bit.ly/2saHLfT, se celebraron Jornadas informativas de ayudas de la CAM para el fomento de la I+D+i y la situación de la estrategia RIS3, con la participación, entre otros, del Consejero de Educación e Investigación, el Director General de Investigación e Innovación, el Subdirector General de Investigación, y el Subdirector General de Innovación Tecnológica. Tras saludos, abrazos y halagos mutuos, en ambos eventos se reconocieron los errores cometidos en las convocatorias anteriores y se comprometieron a que la gestión de las líneas de ayudas para el 2018 sería muy diferente, pero la realidad fue otra.

Un claro ejemplo para contextualizar lo ocurrido con la convocatoria de ayudas 2018 https://bit.ly/2GOUWx4 es la estructura de la memoria que los solicitantes debían presentar.

Esta estructura, creada a partir de cortas y pegas de otros Organismos, dio como resultado un índice donde la información a desarrollar se duplicaba y posteriormente era necesario hacer malabares de redacción para poder cumplir con los límites establecidos.

En el Artículo 13.b Documentación que debe acompañar a las solicitudes, se indicaba:

“b) Memoria general descriptiva del proyecto: aspectos técnicos, científicos y de innovación, económico-financieros, presupuesto del proyecto, y plan de negocio y de explotación comercial del proyecto que contenga el programa detallado de actividades del proyecto, de acuerdo con los modelos asociados a cada línea de ayudas (máximo 30 páginas, incluidas las tres páginas del resumen ejecutivo).”

Esto parecía coherente y suficiente para plantear una buena propuesta de proyecto, pero cuando se tienen que cumplimentar 4 apartados, 2 Anexos y 40 subapartados, es evidente que había algo que no encajaba.

Y no encajaba nada, cuando se profundizaba un poco más y se veía que la extensión máxima del apartado 2 (compuesto de 9 secciones y 21 subapartados) es de 8 páginas, y que para las secciones 2.5 y 2.6 la extensión mínima es de 3 páginas, por lo tanto las 7 secciones y 21 subapartados restantes (2.1, 2.2, 2.3, 2.4, 2.7, 2.8 y 2.9) se tenían que cumplimentar en 2 páginas!.

Era evidente el error por lo que contactamos con los gestores de la Comunidad Madrid al buzón [email protected] y dos días antes del cierre de la convocatoria a las 20h recibimos respuesta desde un correo de @gmail.com donde nos confirmaban que:

“.. el apartado 2 de la memoria técnica del proyecto debe tener una extensión de 8 páginas”

Al igual que esta consulta, de fácil solución, planteamos otras varias respecto a la intensidad de la ayuda, condiciones del presupuesto del proyecto, errores en la plataforma, modelos a cumplimentar inexistentes, requisitos de los beneficiarios, etc. todas ellas, salvo la contestada desde un correo de @gmail.com, nunca fueron atendidas.

Así que estábamos viviendo una vez más la falta de capacidad de gestión y reacción de los gestores de estas ayudas.

Lamentablemente lo que podía haberse quedado en errores en la fase de solicitud, sigue avanzando en la fase de concesión, con una gestión difícil de encajar dentro de la Ley de Procedimiento Administrativo y de la propia Ley General de Subvenciones.

En la última semana del 2018, navidad y noche vieja entre medias, se han producido requerimientos telefónicos de documentación y petición de constitución de avales con unos márgenes de cumplimiento imposibles, lo cual a llevado a las, en teoría, empresas beneficiarias a un estado de incertidumbre y desconfianza frente al futuro inmediato de estas ayudas.

No sería acertado dudar de la buena intención de los gestores de la RIS3 y de sus instrumentos de financiación, pero sin lugar a dudas estamos a la espera de que se dé un cambio radical en la gestión, y su equipo, para poder contar con una estrategia eficaz, que genere y divulgue indicadores de la Estrategia RIS 3, y que cuente con instrumentos de financiación bien diseñados, ejecutados y programados. En resumen, un marco de acción claro y transparente para el fomento de la I+D+i en la Comunidad de Madrid.

 

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